Es vida, vida y vida solamente

La vida en su totalidad: una sinfonía interminable

En el fondo, la vida es una multitud de experiencias . Un colorido tapiz tejido con hilos de alegría y tristeza, rectitud y error, amor y animosidad. A medida que absorbes estas palabras, eres un testimonio vivo de estas experiencias. No hay escapatoria a estas facetas de la vida; son parte integrante de este gran viaje.

Una experiencia completa: abarcando todas las facetas de la vida

De hecho, para apreciar verdaderamente la profundidad y la amplitud de la vida, debes abrazar por completo su caleidoscopio de experiencias. Sin embargo, el último estado de conciencia proviene de reconocer que estas son simplemente partes de la vida, no la totalidad. Tal comprensión, cuando se capta, te pone en un estado de dicha, un estado elevado más allá del flujo y reflujo cotidiano de las emociones.

El estado trascendente: elevarse por encima de lo mundano

En este estado trascendente, no estás obligado por ningún propósito específico . El vivir mismo se convierte en el único fin, una alegre danza de la existencia desprovista de limitaciones o condiciones. Te aventuras en los reinos inexplorados de la ignorancia, buscando iluminarlos con la luz del conocimiento.

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    El observador: vivir para aprender

    En este estado iluminado, te conviertes en un observador de la vida, aprendiendo y creciendo de cada momento, de cada experiencia. Te abres a la posibilidad de obtener conocimientos que antes te eludían. Porque una vida confinada a lo conocido no es más que un revoltijo.

    lo desconocido y lo conocido

    Mientras navegas por este vasto océano llamado vida, cada ondulación, cada ola trae algo nuevo a la superficie, algo previamente desconocido. Este desarrollo constante es lo que hace que la vida sea vibrante y emocionante.

    Debemos aventurarnos más allá de las costas de nuestra zona de confort, el reino de lo conocido, y abrazar la incertidumbre de lo desconocido. Este viaje, con sus altibajos, es lo que realmente es la vida: una gran sinfonía de experiencias. La vida no es solo una cosa; es una multitud, es una cacofonía, es una sinfonía, es una historia interminable. Y vivirlo es experimentar todas sus armonías, sus discordias y sus silencios. La vida, en esencia, se trata de vivir. Y así todo lo que está pasando es vida, vida y sólo vida.

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